domingo, 29 de enero de 2012

Valle de punilla


Sali de buenos aires a las diez y media de la noche, con el

primer paisaje que me encontre fue con unas monstruosas

contañas que largaban un aroma apestoso.
Montañas de basura.
Cientos de personas sumergidas en ese trance hambriento y

triste, revolviendo la basura,
desmantelando las montañas, intoxicando sus almas... y yo
en un auto.

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Primera llegada, la cumbre. Desesperacion por agua.
Llegada al agua, chapuson. Desesperacion por fumar.
Fumando, asqueada, cervesa. Calma
Camino largo, pedregozo, belleza natural.
Y alla al fondo donde creia poder encontrar un lugar para

meditar.
Una pequeña villa, casas de tela y chapa.
Niños desnudos cortajeados por la vegetacion.
Ojos que querian comerme.
Retrocedi.
Voces que me aullaban comida, agua, leche, juguetes.
Me aterre.
Corri, cai, rieron. Y nunca volvi.
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Llegue a san esteban, encontre a mis hermanos desunidos.
Pero luego fue sucediendo una magica solucion, una estrella

en la oscuridad:
Una ronda.
Parece muy vulgar y corriente decir que una ronda unio a

mis hermanos, pero asi fue.
Cuando hay una ronda todos estan a la misma distancia, a la

misma altura,
cuando hay una ronda uno puede mirar a los ojos a quien

quiera,
cuando hay una ronda las personas se pueden acercar y

abrazarse.
La circunferencia d ela ronda de mis hermanos estaba hecha

de amor.

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El arte me unio a dos jovenes caminantes que se expresaban

con musica, sentada en la plaza de capilla del monte

comparti mates y sonrisas.
Luego un angel cayo con una pintoresca mirada, se llamaba

camila.
Me llevo cuesta arriba dos horas por un bosque pedregoso

hasta llegar a una pequeña vertiente,
se convirtio en cocodrilo y nado.
Satifaccion.

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Ariel, estatura mediana, ojotas, mochila de metalica, bolso

gigante.
Un punkito demasiado cheto para viajar por cordoba

vistiendo asi, demasiado grasa para estar en la cumbre.
Se subio al mismo bondi que yo.
Tenia los ojos mas bonitos que habia visto en esos dias en

el valle de punilla, que no se comparaban con los ojos de

mi hermano, pero igual deslumbraban.
Tocaba la guitarra pero no la habia traido, tenia una

noviecita facil que tampoco la habia traido, trabajaba en

la fabrica y esa si la traia en las manos gastadas y

lastimadas.
Estaba agobiado y desesperado por calmar su dolor y por

tratar de sentir algo.
Me invito una cerveza y le dije que no.
Me invito un cigarro y le dije que no.
Me leyo unas poesias y me sorprendio.
Su voz resaltaba entre los chetitos que nos rodeaban en la

terminal.

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En san marcos sierra mis hermanos:
elevados, mal dormidos, flacos. Hermosos.
Sucios, borrachos, salvajes. Hermosos.
Libres, doloridos, pinchados. Hermosos
Hambrientos, sedados, palmados. Hermosos.
Cansados, energicos, pensativos. Hermosos.

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Ruta a capilla del monte, habia que llegar hasta el cruce y

de ahi a capilla.
Caminamos con un hermano creo que alrededor de tres o

cuatro kilometros por la ruta a pleno sol, a plena sed, a

plena hambre.
Las piernitas temblaban, la emocion en el pecho era hermosa

cuando pasaba un auto, pero automaticamente se esfumaba

cuando el auto no paraba.
Despues de mucho esperar pudimos subir a una camioneta y

llegar a capilla del monte.

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San esteban nuevamente la casa estaba llena de amor, estaba

llena de gente.
La pachamama estaba sensible, lloraba, reia, lloraba de

felicidad.
Y a un dia de mi estadia ahi, llegaron los ojos.
Me persiguieron, o yo creia verlos siempre que volteaba.
En una noche me miraron esos ojos, como si pudieran ver mas

alla de mi interior, como si supieran realmente quien soy.
Y senti frio, y senti calor, y senti amor, y senti odio, y

senti horror, panico. Quise escapar cerrando mis ojos pero

no podia.
Algo me ataba, una sensibilidad mucho mas profunda.
Y me tuve que dejar ser, pero me dolio, fue un dolor

inmenso.
Al amanecer esos ojos desaparecieron. Me dormi y me

desperto el calor.
Y los ojos volvieron, pero mucho mas calmos, mucho mas

bellos.
Con respeto los vi alejarse, y en ellos encontre unas luces

de felicidad.
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Hongos:
Paz, reflexion. Nervios.
hablar por hablar, una chica fria me cegaba los

pensamientos. Nervios.
La pachamama a mi lado, llanto, risa, entrega. Nervios.
Queria saltar, queria correr, corri, salte. Nervios.
Mi alma revoloteaba estaba ahi donde tenia que estar, pero

mi cuerpo estaba en la casa. Nervios.
Me fui no podia estar mas ahi, ya habia cumplido mi ciclo.

Nervios.
Camine, escuchando el dulce nectar de su voz y de su

naturaleza aunque no estuviera a mi lado. Nervios.
Queria tirarme al suelo y verlo volar a mi lado. Sol.
Calor, risa, cerveza. Nervios
El colectivo no venia. Nervios.
Capilla del monte, risa, cerveza. Descenso.
Verdes, marrones. Sonrisa.
Calor, frio. Amor.
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Nunca habia sentido tanta emocion. Nunca.
Me retiraba del valle con una sanacion profetica.
Cada particula me vibraba, la imponente montaña me empujaba

a mi tierra hostil y llena de espinas (edificios y humo)
El sol me acariciaba para que mi apego a este valle fluya.
El sol iluminaba mi partir.



domingo, 8 de enero de 2012

Jardín de mujer


A Miriam...

Ella esta atrapada entre cuatro paredes cinco días a la semana.
Cuando sale a respirar o almorzar la atacan miles de olores poco sinceros, plásticos y ella se intoxica.
Ella quisiera un jardin donde poner sus pies, donde sentir la tierra y poder mirar para arriba sin ver edificios, sin sentir temblorosos colectivos de ilusiones partidas, cargados de cuerpos sudorosos que una y otra vez les retumban en su cabeza dos palabras:
¿Por que?.
Ella conserva belleza de niña, dando pasitos tímidos, con sus ojos pardos escondidos bajo unas largas pestañas.
Un jardín, con flores, con pasto, con arboles con una pequeña fuente para pájaros, con esperanza arraigada en alegrías del hogar.
Mágicamente se transforma su corazón, ella lo descubre todas las noches sonríe y se tapa la cara, espía de reojo casi siente que lo transcurre, pero es pura irrealidad.
Proyección eterna de su subconsciente.
Realizaciones futuras.
Calidez que espera concretar.
Y mientras dormita por su cuerpo corren collares de alegrías del hogar y el colchón ahora es de tierra.
El jardín de una mujer,
el jardín de una madre,
el jardín de ella...