miércoles, 18 de abril de 2012

Dosel de música

La solitaria diosa de la luna suelta sus amplias mangas
y danza para estas nobles almas en el cielo infinito.
De súbito se sabe que en la tierra el tigre está en derrota 
y ellos rompen en lagrimas de lluvia torrencial.- Los inmortales de Mao Tse-Tung-

Traslucía el roció por las rejas y los internos parecían como dormidos (aunque nunca podíamos dormir)
Las botas del guardia cárcel hacían que la sencillez y la belleza se esfumaran lentamente en los risueños ojos de carlos, mi compañero de celda.
                                          [...Que de alguna manera era yo mismo en mi psiquis...]

Cada mañana era llevado al paredón blanco del fondo, 
cada mañana imaginaba ese paredón como un punto de luz eterno,
me imaginaba muriendo y llegando a esa luz....
Pero esa mañana me llevaron a hablar con el que dirigía la batuta en la central de suarez.
No sé cuanto tiempo viajé...
-"Llegamos pibe"- Afónico y enojado balbuceo ese hombre de uniforme perfecto y piel blanca.
Me bajó a los palazos y me hizo correr a la oficina del sargento Alvarez.
Entré. Me miró. Me olió. Se rio. Se burlo y 
me dio un papel y una golpe seco:
El exilio...
Subiendo a ese barco oí un Laúd bello e imponente,
mi libertad y los ruidos del barco como rugidos de león
mi corazón como un gran rugido de libertad, de fuego.
Aunque perdía mi pasado,
aunque abandonaba mi tierra
y mi efímera revolución,
me sentía en libertad...aun dejando mi buenos aires.
En mi resonaba la caída de unas abundantes gotas,
-"Lluvia"- Pensé...
pero no.
Era el llanto que corría por mis lagrimales.
Era la sanación del agua eterna que me había mecido siempre,
era mi madre y mi padre, 
eran mis hermanos.
Era el amor.

           



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