sábado, 18 de agosto de 2012

13-8-12


Hace tiempo no le erraba con la fecha,
hoy ha salido el sol y la escarcha invernal se ha vuelto a derretir.
Mis manos sucias y ásperas lastiman la herida de mis ojos.
El tren me ha vuelto a regalar los pequeños momentos de poesía y hoy en particular merodean los artistas, todavía siento vergüenza de que me lean de rejo el cuaderno.
hace un rato suspiraba con Manuel en Pueyrredon, ese barrio tranquilo, misterioso y ansioso de revolución.
¿Hace cuanto que ellas han empezado a rezar?
Un surrealismo atroz me invadió y me disparo, pareciera que han encontrado la redención, tan prontas a la muerte las ancianas se reúnen alrededor de la virgen de la plaza Martín Rodriguez a rezar.
Las he observado hoy por primera vez y un lúgubre aire me enfrió la espalda.
Cerré los ojos y escuche las plegarias al unisono en graves oraciones:

"Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén."
Una y otra vez lo repetían y alternaban con otras oraciones.
(mientras yo las observaba concentrando toda mi atención en ellas).
Casi antes de que me fuera de la plaza Manuel me mira con esos  ojos profundos y con su mirada de águila
naciente y me dice:
Que loco, ¿ se estarán por morir y se refugian en un dogma?
Que feo debe ser llegar a viejo, saber que te vas a morir y no saber que hay ahi, en la muerte...

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