martes, 18 de junio de 2013

Detesto mi letra

La veo y no se condice con lo que quiero decir, pareciera como un estorbo  constante.
Me siento en el porche de mi casa familiar y observo las bienaventuradas tardes de los ebrios o los locos que caminan siempre por la cuadra de en frente, oigo suavemente el sonido de los pájaros y de los gallos del vecino (aunque muchas veces me irritan esos perversos gallos que se les ocurre cantar de noche).
Detesto que mi letra sea tan redonda, incomprensible, ruidosa, escandalosa.

Quizás la caligrafía sea buena, no se... tampoco quiero caer en perfecciones, quiero sentir que escribo y que  todo sea armonioso en el momento en que me invade la tristeza profunda.

O quizás sea cuestión de encender mis cigarros...sin importarme...observarte mientras te desnudas y escribir pergaminos de tu piel


No hay comentarios:

Publicar un comentario