Tengo una remera roja que se desliza cada vez mas.
¡Haz que mi espalda grite!
Me encuentro llena de rencor y vacilaciones de amor, mientras se me enreda el pelo te busco en los andares de la multitud.
Ahí te veo...sonriente, gritando entre masas
caes sobre mi cuerpo y caemos.
y caemos sobre tus sabanas violetas, sobre el sillón rojo y las paredes blancas y el agua transparente y la cocina dejada.
Ya no me puedo aguantar las ganas de gritarte.
Ya no me puedo aguantar sentir cada día (como hoy) que mi remera roja se desliza solitaria sobre mi sillón incomodo y no eres tu quien me acompaña sino...una ventana que silva o una copa que marchita mis muñecas doloridas de bandejas cargadas.
Sin nada que te cubra te imagino otra vez tomando mis manos y tus ojos,
tus bellos ojos...
al desnudo de saber que ya no hay nada mas que decir.

