viernes, 27 de septiembre de 2013

Juegos sin remera

Mi vaso, cerveza negra, el cenicero y algún susurro de reloj dando vueltas.
Tengo una remera roja que se desliza cada vez mas.
¡Haz que mi espalda grite!
Me encuentro llena de rencor y vacilaciones de amor, mientras se me enreda el pelo te busco en los andares de la multitud.
Ahí te veo...sonriente, gritando entre masas 
caes sobre mi cuerpo y caemos.
y caemos sobre tus sabanas violetas, sobre el sillón rojo y las paredes blancas y el agua transparente y la cocina dejada.
Ya no me puedo aguantar las ganas de gritarte.
Ya no me puedo aguantar sentir cada día (como hoy) que mi remera roja se desliza solitaria sobre mi sillón incomodo y no eres tu quien me acompaña sino...una ventana que silva o una copa que marchita mis muñecas doloridas de bandejas cargadas.
Sin nada que te cubra te imagino otra vez tomando mis manos y tus ojos,
 tus bellos ojos...
al desnudo de saber que ya no hay nada mas que decir.


martes, 3 de septiembre de 2013

Apretándonos.

El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación... 
las otras ocho no son importantes.
Henry miller



Ese maldito sillón rojo que me vuelve a tentar.
Las ropas por el piso, el sonido de las paredes y nuestros cuerpos.
El desliz de su mano rodeando todo lo que esperaba, la transpiración, los susurros.
Voy dándome cuenta que ya ni me acuerdo como me llamo y me disperso en mil pedazos.
Vuelvo a jugar aunque ni fuerzas tengo , me vienen en ganas un malbec pero estoy en punto de partida.
Sobre su cuerpo tengo infinitas ideas, quizás prohibidas.
No entiendo que pasa dentro, pero me alegro de recorrerle la piel,
o de que me sostenga la cabeza, o de fumar despreocupada.
Desnudarme sin vergüenza de mi misma y tomar algo me bastaría.