El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación...
las otras ocho no son importantes.
Henry miller
Ese maldito sillón rojo que me vuelve a tentar.
Las ropas por el piso, el sonido de las paredes y nuestros cuerpos.
El desliz de su mano rodeando todo lo que esperaba, la transpiración, los susurros.
Voy dándome cuenta que ya ni me acuerdo como me llamo y me disperso en mil pedazos.
Vuelvo a jugar aunque ni fuerzas tengo , me vienen en ganas un malbec pero estoy en punto de partida.
Sobre su cuerpo tengo infinitas ideas, quizás prohibidas.
No entiendo que pasa dentro, pero me alegro de recorrerle la piel,
o de que me sostenga la cabeza, o de fumar despreocupada.
Desnudarme sin vergüenza de mi misma y tomar algo me bastaría.

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