domingo, 5 de septiembre de 2010


Sale doce menos diez de su casa. Va al mercado. Cruza la calle justo cuando el semáforo esta en verde.
Tiene mucho enojo dentro de su ser e insultando a los automovilistas que quieren pasar, el se descarga.
Vuelve caminando a paso lento porque la bolsa de las compras cada día le resulta mas pesada,

[...al igual que los años que lleva con el...]

camina lento porque su bastón esta viejo, camina lento porque sus zapatos tienen la suela gastada pero el se rehúsa a cambiarlos

[...Ha tenido muchas peleas con Alicia, su mujer, por el "tema" zapatos...]

y camina lento porque le gusta contemplar su antiguo y bello barrio.
Entre caminares lentos, bolsas de comida y pequeños detalles, Eduardo se cansa, pues sus piernas no están del todo sanas, y el frió le congela la cervical.
Eduardo cuando se cansa frena unos minutos y se sienta a descansar en alguna parte del cordón de la vereda, respira y sigue su camino.
Volver a levantarse es todo un desafío, de hecho es "el" desafío de cada día.
Una vez que logra ese cometido emprende nuevamente camino.
Llega a su casa. Deja las bolsas. Besa a Alicia y ella hace el almuerzo.
Se sientan en la mesa a comer. Se miran

Y

ya

están

bien




1 comentario:

  1. Eduardo se ecuentra así, porque es un jubilado que está casado con Alicia, vino de un matrimonio fallido con otra señora, con la que tuvo su único hijo, que hoy en día tiene 32 años, que hoy en día tiene su propia familia, que hoy en día no habla con él.
    Eduardo no tiene intención alguna de contarle sobre el susodicho por miedo a que Alicia sienta una gran traición, una gran mentira que viene acarreando desde hace varios años, desde la madrugada en que se cruzó con Alicia.
    Eduardo tiene enojo por no tener bien puestos los pantalones para poder contarle a Alicia.
    Eduardo.. tiene miedo.
    Eduardo.. es un cabeza dura.
    Es una pena que sea así, pero algún día se arrepentirá.

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