La pared me impide ser libre.
Trato de que mi imaginación llegue a generarme sabores, olores y tacto. Así me trasporto a la naturaleza escapando.
Cárcel de cumbia.
De momento me encuentro divagando y por arte de magia la dulce voz de Carmen envuelve mi ser, me hace salir suavemente de mi cabeza.
Recita un poema de su tierra.
Paraguay.
Me parece sentir la tierra en mis pies . Viento húmedo de roció me moja el cabello. En mi lengua se derrite aquel fruto.
En mi corazón oigo, siento y palpo el sollozar de mi amiga Carmen que recita y recita angustia.
y cala mis huesos con su sed de paraguay.
La carne se me retuerce y hago grandes esfuerzos para no llorar, para no levantarme y besarle las manos de paraguay.
Y hago grandes esfuerzos para ayudar a que se pare mi querida carmen y
ella me abraza emanando gratitud y sonriendo porque ya puede
caminar.