Se paso el tiempo
yo queria describir al kiosquero de la estacion.
AL rostro de ese trabajador
ese rostro caído y rosado,
esos labios grandes y sus cejas marcadas y a la vez como dibujadas.
Quería saber mas e imaginármelo vendiendo y llorando internamente porque extraña su libertad.
Quería mencionarlo dentro mio y regalarle un paisaje, un poema, una melodía.
Veo los suspiros de ese hombre alto y robusto, encerrado entre cuatro diminutas paredes. Su kiosco.
Me conmueve , aunque no quiera me conmueve.
Verlo correr libremente como desafiando la estructura sistemática que lo somete.
Verme correr, verme escribir como desafiando la estructura sistemática que me somete
alucinada de letras, viéndolas caer y desgarrarse como mi cabeza se desgarraba hoy a las siete de la tarde en el colectivo de vuelta a casa.
Allá en el cielo las veo pequeñas y desprolijas letras que forman sentimientos, ritmos.
Casi puedo soltar toda la carga interna.
Ya pasó lo malo me dijo Elias.
Que graciosos se ven los problemas cuando deciden retirarse.
Cuando decidimos descansar de ellos dejándolos ir.
Me gusta mucho como escribís, las historias que contás, la forma que tenés de transmitir la poesía de lo cotidiano. Te felicito.
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