domingo, 21 de abril de 2013

El llanto de bronca


Cuando dieron las condenas el cuerpo se me dividió en mil pedazos y estalle en llanto, como reflejo abrace al compañero que tenia al lado y el me abrazo con su llanto, con su bronca.
Luego me metí entre la multitud roja, todos con sus banderines y me perdi entre ellos, me perdí entre los muchos que lloraban y gritaban porque teníamos una espina en el corazón que queríamos sacarnos pero el estado no busca nuestro bienestar y por ser revolucionarios, de esos que leen autores rusos, todo nos cuesta mas.
Llorábamos porque la bronca nos invadió, porque Mariano uno como nosotros.
Llorábamos porque Mariano grito con todo el fuego de su alma antes de morir, “por la unión de los trabajadores” y la bala que lo mato le gritó  “viva perón”.
Cuando divisé a mis compañeros fui corriendo a abrazar a Kiki que parecía haber visto un fantasma y yo lo impacté  con mi pecho y rompí en llanto. El solo me abrazó suavemente con ese cariño que solo te puede brindar el compañero que milita todos los días con vos.
Después vino Ana que parecía una niña recién castigada, con sus pelo ondulado y sus ojos rojos,  su abrazo fue lento y doloroso.
Mas atrás estaba Matias que estoy segura que estaba sintiendo lo mismo que yo, porque lloraba a mi ritmo.
Próximo a Matias estaba Sebi que me abrazó con sus brazos de oso como lo haría un hermano. Me miro fijo con esos ojos verdes y me dijo:
Esto no se termina acá, no hay que bajar la lucha, no hay que desmoralizarse.
Yo lo miré profundo tratando de convertir sus palabras en consuelo, en medicina para mi alma.
Y todo lo demás fue canto bronca y suspiros.


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