Lo que me
pasaba en realidad no era mas que el propio minuto en el que sentía que se
adentraba a mi.
Era un
problema, porque cuando dejaba de sentir ese enajenación, ese éxtasis volvía
nuevamente a mis caprichos y a mis pensamientos que me envolvían en un mundo
complejo y tétrico.
Porque
cuando me recorría las piernas con su torso yo me veía fantaseando con mi
propia humedad y cualquier tipo de roce podía llegar a enloquecerme.
Y es por eso
que puedo escribir ahora, pensando solamente en cada momento micro de ese
orgasmo constante.
Siempre estaba
paseando como buscando el reparo de mi dolor, pero acababa en bares degustando
alguna cerveza. O simplemente volvía a casa con otra pregunta para mi lista.
Pero cuando
le rondaba la piel escuchaba el jazz que
me gustaba, sentía hasta las cutículas esa excitación que luego
era fuego,
Que ardía,
que se encendía cada segundo un poco mas
Y solo me
quedaba gritar el dolor de saber que era feliz.

Realmente hermoso aye, me alegra saber que hay gente que todavía siente a través de las palabras.
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