viernes, 3 de mayo de 2013

Noches


Lo que me pasaba en realidad no era mas que el propio minuto en el que sentía que se adentraba a mi.
Era un problema, porque cuando dejaba de sentir ese enajenación, ese éxtasis volvía nuevamente a mis caprichos y a mis pensamientos que me envolvían en un mundo complejo y tétrico.
Porque cuando me recorría las piernas con su torso yo me veía fantaseando con mi propia humedad y cualquier tipo de roce podía llegar a enloquecerme.
Y es por eso que puedo escribir ahora, pensando solamente en cada momento micro de ese orgasmo constante.
Siempre estaba paseando como buscando el reparo de mi dolor, pero acababa en bares degustando alguna cerveza. O simplemente volvía a casa con otra pregunta para mi lista.
Pero cuando le rondaba la piel escuchaba el jazz  que me gustaba, sentía hasta las cutículas esa excitación que luego era fuego,

Que ardía, que se encendía cada segundo un poco mas

 Y solo me quedaba gritar el dolor de saber que era feliz.




1 comentario:

  1. Realmente hermoso aye, me alegra saber que hay gente que todavía siente a través de las palabras.

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