viernes, 30 de agosto de 2013

Los pocos recuerdos eróticos (pero no todos)

De lo obsceno renazco en un fragmento erótico de su espalda.
Tanteo sus brazos y con esfuerzo intento imaginar las bendiciones de la noche que termine de entender algunos placeres.
La sonoridad que percibo es proveniente de sus cuerdas vocales.
Los sonidos son lineales, suaves, profundos y cuando se rebelan estallan contra mis oídos.
Mañana no te encuentro en ningún lado.
La semana casi monótona, y a falta de placer inevitablemente beberé
solo para creerme que estas sin ropa,
con los ojos cerrados,
boca abajo,
y con tu mano en mi cadera.



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