viernes, 25 de abril de 2014

La Rousselot, el cabernet un gran escape, las sabanas

Me levante con ganas de sentir el aire de la mañana en mi patio, de que el perfume de las rosas, ya marchitas, de mi patio penetren en mis fosas nasales directo hacia mi corazón y así alivie este dolor.
Pero en el jardín el humo de la  Rousselot se me metió por los ojos y ya no podía ver nada, ni siquiera mis manos gastadas,  entre corriendo a mi casa y cuando quise acordar ya me estaba poniendo la mochila en la espalda para salir a  trabajar.
Y cuando me quise acordar ya estaba en el trabajo, ya estaba sin seguro, siendo un DNI y nada mas.
Y cuando me quise acordar ya estaba de nuevo en tu cama, disfrutando de un placer momentáneo, sabiendo que cuando cruce la puerta el cariño y el amor iban a desaparecer, aunque haya discutido hasta la madrugada con el.
Yo cruzo esa puerta y mis senos desgarrados se sumergen otra vez en este mal trago.
Este trago que es amargo y que tomo porque sino la claridad de la realidad me satura.
Me creí perdida en medio de este desdén de policía, hambre y aniquilación, me creí tan perdida que manche mis ojos de violeta, de corcho, de cabernet.
Pero mientras corría de la policía, y de los pibes y de la vida recordé los manifiestos, recordé las movilizaciones, pensé levemente casi acariciando mi corazón…
Como voy a hacer para atesorar la explosión revolucionaria de mis compañeros,  esos que andan cargados de la explotación, aquellos que andan cortando la calle, la ruta, ocupando los colegios, las fabricas, las facultades.
Como voy a hacer para atesorar la explosión de los ojos de Matías yéndose a Misiones a desarrollar su potencial revolucionario, a generar alternativa.
Como voy a hacer para recordarme toda la vida que en mi pecho corre la revolución

Y en mi carne la idea de encontrar un amor tan libre que pueda dejarle las sabanas  para su deseo.


domingo, 20 de abril de 2014

Un polvo y música.

Miraras por la ventana y en ese reflejo estará mi cuerpo al desnudo, ahogado de frío. Repleto de calor.
Incendiado en este fuego que nos invade.
Me adentrare, por abajo de la sabana,
como amante, como alguien que no existe.
Pero en el polvo existe  una evidencia.

¿Te

gusta

tocarme?

Ya no hables.

¡Tan deseable!


Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.

Charles Bukowski




Me recuesto y comienzo a adentrarme en el fuego.

Ardo. Me rebelo. Me enojo. Gimo despacio.
Hondo, respiro muy hondo.
Huelo a perfume, me seduce, me seduzco.
Danzo en mi y me sumerjo en el océano.
Allí, a la orilla, veo el destello de un atardecer.
Ardo. Me rebelo. Me enojo. Gimo despacio.
Vuelvo a respirar hondo, siento que voy llegando hacia lo desconocido, veo rostros, me veo a mi sonriendo.
Me muerdo los labios, saboreo, me busco, me encuentro.
Ardo. Me rebelo. Sonrío. Gimo despacio.
Hondo, respiro muy hondo.
A lo lejos veo las nubes, siento humedad.
Ardo. Me rebelo. Sonrío. Gimo despacio.
Abro mi boca exhalo, degusto.
Y con mi cuerpo ardiendo.
Me dispongo a descansar.

lunes, 7 de abril de 2014

Sangra la camarera.

Hoy voy a sangrar porque hace tiempo siento la necesidad de hacerlo, y la alienación, el miedo y el alcohol emparcharon mi penar.
Soy gastronómica, la que te atiende las calumnias, la que cada fin de semana se pone el disfraz de bolsa de box y se banca la papusa de una clase social.
Los gastronómicos son el desagote de mierda de la gente, el caño oxidado que la transporta y la mano que lo limpia.
Somos los que no percibimos salarios, ni convenios, ni aguinaldo, ni hora de descanso, ni nada.
Y se trabaja aunque se caiga el mundo
y se trabaja en malas condiciones,
y se trabaja en negro
y se trabaja bajo sometimiento del patrón, y del que se sienta en una mesa y se cree patrón.
Hoy me veo obligada a sangrar mi puta verdad porque tengo el pantalón y las zapatillas mojadas de lavar platos, porque mi alma quiere enseñar y en las manos tengo clavada una bandeja que me ha marcado para siempre.
Sangro porque levante vidrios con las manos,
porque vi a mi compañera matando una rata en agua,
porque tuve que bajar la cabeza, pedir perdón y tragarme la bronca.
Sangro porque me vi temblando de miedo cuando me olvide de sacar la basura o cuando no fajine o cuando no metí las manos en una canaleta.
Sangro porque la bronca que me invade no me va dejar mañana
ponerme el delantal.

sábado, 5 de abril de 2014

Su putita.

Mirando tus ojos
descubro mi vida.
Me miro firme
en mi paso de lucha.
Me obligo sin ropa
a pensarte vestido.
Me cayo la boca
cuando siento tus suspiros.
Mastico tu carne
todavía no te has podrido.
Recojo mi alma
Nunca fingí contigo.
Me duelen la voz
ya no puedo hablarte.
Me duelen las entrañas
no puedo
no
esperarte.

Impregnado en la piel.

"...si nacieras de nuevo serías mi amor eterno.
 Pero no aquel amor que llora, finge o amarra; sino un amor libre y sin tiempo...
como amas tú, como amo yo!."


En el suelo, solo ha caído la primera ola de hojas otoñales.
Llueve, llueve como si cada gota saliera realmente de mi cuerpo...y de alguna manera te rosara.
Ya quisiera...rozarte.
La retina se me ha prendido fuego y sobrevuelo nuestras noches, nuestras pasiones llenas de revolución.
Me has negado escribir sobre el potrero de tu corazón. Y lo acepto.
Pero me llena de bronca saber que no puedo cantarte.
Recuerdo la ultima noche, bebidos hasta mas no poder, todo daba vueltas y tu cara de placer se impregno fuertemente en mis ojos.
La ultima noche, donde me hice agua entre tus labios.
Aun así...te has ido.
Sin saludarme.