No sabes lo insaciable que soy, ni lo miserable, además de
egoísta.
H.M
He de describir el tiempo, no es tarea fácil, a veces no siento ni siquiera mis latidos y poder poseerle se me hace casi imposible.
He de describir el tiempo, que ya ni se cual es, o en donde se haya, ni su cien, ni mis ojos, o su deseoso cuello.
Me desperté con las deliciosas ganas de saborearle pero con un insoportable dolor de cabeza, tanto que hacia ojos ciegos a el que estaba sobre mi y pretendía, incluso, que disfrutase!.
Es tan incomprensible, quiero detonarle los ojos, o que me mate de una buena vez, adentrándose en mi.
Detengo mis dedos en la tierra fría, los sumerjo, llueve a mi alrededor, me mojo, hace un frío de puta madre.
Me dirigí al bar, un coñac, mis cigarrillos, su recuerdo, la lluvia, el frío.
Todo ese paisaje basto de indiscriminada carne, vacía tirada, atropellada
se ha de resumir en mis ropas, en mis pequeñas ropitas que han caído otra vez en el suelo,
se ha de resumir en mi piel erizada, incansable tentación, privilegios, saliva.
La ultima ceniza ha caído,
se ha deslizado por al punta de la mesa,
llegando hasta el piso, junto con la colilla,
incendiando la tempestad de mares de lagrimas,
un atentado en su cama
llegando a ser...solamente un gran caos
una lamida de pelvis.
una contemplación.