una mínima posibilidad.
Una en millones de que sus cuerpos cansados no mueran en el deposito, o que mi cuerpo cansado no caiga desde las alturas hasta los cajones de verdura
y quede ahí tirada entre la cebolla podrida.
En el descanso el uruguayo me decía por lo bajo que no quería morirse ahí adentro,
mientras nos fumigaban, nosotros comíamos pan y bebíamos café.
Como puede ser, compañeros, que el negro tenga que padecer la incertidumbre de no saber si esa noche vuelve a su casa o no porque la heladera esta rota.
Oír su lamento vomitado por teléfono,
oírlo susurrarle a la mujer que otra vez se tenia que quedar, me dejo sin aliento.
Y cuando los miro a los ojos se que la única urgencia en ese maldito lugar es la organización.
Esta noche, compañeros, no podre dormir, porque en mi suenan las palabras del negro
"Me tengo que quedar otra vez"
Sus ojos rojos al borde del llanto se paralizaron cuando le repetí que todo esto estaba mal.
No se trata de entregar el culo mientras el delegado, el burócrata asqueroso esta en su casa,
No se trata, compañeros, de entregar el culo mientras la patronal brinda en sus juntas.
Se trata de que entreguemos el sudor y la sangre, la sangre bien caliente a la organizacion.
Compañeros que no saben quien soy, ni de donde vengo ni hacia donde voy esta noche los saludo desde mi humilde lugar, con el corazón
y las arterias
y los pulmones
entre las manos
No tenemos nada que perder, porque son mas las cosas que vamos a ganar.
Por nuestro salario, por nuestro aguinaldo, por las vacaciones, por la libertad sindical, por los tercerizados, contra la persecución, por las licencias, por la comida, el descanso, la ropa y los materiales de trabajo
Por todo eso y mas
Compañeros, luchar, vencer, obreros al poder.