miércoles, 28 de enero de 2015

Carta a mis compañeros que no saben quien soy

Quisiera decirles que existe una posibilidad,
una mínima posibilidad.
Una en millones de que sus cuerpos cansados no mueran en el deposito, o que mi cuerpo cansado no caiga desde las alturas hasta los cajones de verdura
y quede ahí tirada entre la cebolla podrida.
En el descanso el uruguayo me decía por lo bajo que no quería morirse ahí adentro,
mientras nos fumigaban, nosotros comíamos pan y bebíamos café.
Como puede ser, compañeros, que el negro tenga que padecer la incertidumbre de no saber si esa noche vuelve a su casa o no porque la heladera esta rota.
Oír su lamento vomitado por teléfono,
oírlo susurrarle a la mujer que otra vez se tenia que quedar, me dejo sin aliento.
Y cuando los miro a los ojos se que la única urgencia en ese maldito lugar es la organización.
Esta noche, compañeros, no podre dormir, porque en mi suenan las palabras del negro
"Me tengo que quedar otra vez"
Sus ojos rojos al borde del llanto se paralizaron cuando le repetí que todo esto estaba mal.
No se trata de entregar el culo mientras el delegado, el burócrata asqueroso esta en su casa,
No se trata, compañeros, de entregar el culo mientras la patronal brinda en sus juntas.
Se trata de que entreguemos el sudor y la sangre, la sangre bien caliente a la organizacion.
Compañeros que no saben quien soy, ni de donde vengo ni hacia donde voy esta noche los saludo desde mi humilde lugar, con el corazón
y las arterias
y los pulmones
entre las manos
No tenemos nada que perder, porque son mas las cosas que vamos a ganar.
Por nuestro salario, por nuestro aguinaldo, por las vacaciones, por la libertad sindical, por los tercerizados, contra la persecución, por las licencias, por la comida, el descanso, la ropa y los materiales de trabajo
Por todo eso y mas
Compañeros, luchar, vencer, obreros al poder.


martes, 20 de enero de 2015

XXII

[12 notas de un suspiro...]

La frescura de la mañana me habia sorprendido, y era todo un acontecimiento porque ya nada me sorprendía.
Los pájaros, las pestes, las guerras, los asesinatos, el sol, los cuartos, 
nada definitivamente me asombraba, 
¿Se habia ido con el asombro tal vez?


Me atacaba un atroz dolor de garganta, de toda el agua helada que habia bebido el día anterior,  mas las constantes salidas y las corridas
y la cerveza.

Y lo oía gritar adentro de mi cabeza, como si fuera la primera vez.
Su voz ronca y grave, la sutileza de los deseos. 
Ah...¡Todo intacto en mi mente!

Ella me susurra su dolor desde el desván de su casa, 
la princesa ha crecido.

Mi madre me hablaba de todas las idioteces del mundo, de las conspiraciones, de los juegos, de la guita.
Me atormenta pensarla de verdad, creyendo la verdad que era  mentira.

Me atormenta saber que yo solo quiero ir por otra copa, 
y que aun así me siento bien,
 lista para enfrentar el final,
 lista para saberlo todo
lista para garcharme el dolor 

Ya no me asustaba mirarle a los ojos.
A excepción de cuando me devolvía la mirada
castigándome 
Con sus ojos cansados 
pesados. 


miércoles, 14 de enero de 2015

La dama desnuda.

La agenda dice importante y se que no hay nada en ella mas que horarios y números
que no me van a servir
cuando este sola
en la hora
de mi
muerte.
O en la hora pico en el tren rápido rogando
la muerte.
Ella se encuentra tumbada de calor en sus aposentos, como una verdadera dama de la corte real.
Sus senos voluptuosos, sus grandes caderas, su sonrisa
los rizos cayéndole por las mejillas, como si fuera sagrada.
Yo inútil, aun, me quemo las piernas con ceniza de tabaco y ansío el momento de migrar a una montaña, o una cascada.
¡Si! una cascada que me asfixie las heridas y me saque la mala música de los oídos
o los placeres irremediables que me persiguen como los martillos del piano.
Bebo un vaso de gaseosa para aguantar las ansias de escupirle los ojos.
Quizás así no se encuentre tan ciego y yo tan sometida a sus labios.
El calor me penetra
otra vez necesito un trago para volver a imaginar
su grave voz en la ira.

martes, 6 de enero de 2015

Otra copa por favor.

Entre la lluvia, veía como se deslizaba su sexo mecido en las hojas
Y lo imaginaba moverse hacia mi,
Lo imaginaba bajando por mis tobillos
Sentía un aire frío en mi cuello, que se adentraba en mis ojos y producía

llanto.

Ya no era real. El aire frío. La crueldad.
Me despertó.
Me halle en el jardín de mi casa, tratando de encontrarme las manos
mis manitos gastadas.
Ayer recordaba el olor a café colombiano
la sensación de su espalda
su aire europeo
su acento español
su valija y la profunda alegría de verlo partir
a buscar su vida.

lunes, 5 de enero de 2015

Las señoras solas.

A Carolina.

Descubrí que las señoras van a los mercados a hablar con los repositores, porque no hay un carajo mejor que tengan que hacer
o porque las han dejado solas
o porque ya nadie se acuerda de ellas
o porque el gato no habla
o porque su sangre se va enfriando día a día.
Y cuando te dispones a descansar ya tu cigarrillo tiene que estar terminado.
Me había visto inmersa en el sabor que anhelaba, ya no sabia para donde mirar
descargaba cajas, y guardaba.
No tenia porque hablar con nadie, tenia esa ventaja. Aun así me sentía sola.
Nunca me había molestado estar sola, ya era costumbre, pero ese día particular
necesitaba un trago, un cigarro, un abrazo, un amigo, un perro, una boca
una espalda
una mano
su mano
su espalda.
Su calor al dormir, o algún calor al dormir. Porque mi sueño no era constante, ya casi nunca me acompañaba.
Necesitaba la sensación de que alguien dormía a mi lado, de alguien velando por mi.
Me sentía un bebe.
Hasta que fui por un trago, como dijo la paraguaya, 

"los borrachos nunca lo estamos lo suficiente"

Volqué mi cuerpo herido en su cama, 
Ella era mucho mejor,
Ella me ayudo a llorar.