Estoy sentada en el patio de casa, con los pies en la tierra
(como de costumbre)
veo como las plantas empiezan a teñirse de felicidad.
EL cielo nublado comienza a llorar.
Mi perra temerosa y compañera se sienta con la boca semi abierta a mi lado y apoya sus patitas sobre las mías.
El cielo sigue llorando y el jardín brilla mas y mas.
Veo una hormiga pasajera que corre a su hogar,
veo un ave veloz volando a su nido y escucho renegar a los horneros desde su cueva de barro.
Me parece oír a las ranas de mis tuberías.
Me parece ver destellos en el cielo que se bifurcan y renacen nuevamente.
Tal vez así somos nosotros y el cielo es la tierra que caminamos
tal vez así es nuestro ciclo.
Venimos como destellos veloces, como relámpagos y nos bifurcamos rápidamente,
muriendo y dejando el recuerdo de nuestra belleza
luz.
Las gotas van aumentando hasta convertirse en piedras frías que golpean suavemente el suelo,
que golpean fuertemente nuestros errores
(autos)
El calor es agobiante y me duele el centro de la cabeza.
Ahora estoy bajo la lluvia
y siento como mi dolor comienza a ser amor.
Tormenta de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario