Viene bajando por los montes el machetero.
Muchos kilómetros en sus viejas botas, le pesan las rodillas pero se siente feliz.
Respira entre los pastizales, tranquilo.
Las malezas lo esperan.
Solitario, hermoso, negro y semi desnudo corta la vegetación para abrir paso.
De tanto en tanto se le cruza por la cabeza su tata.
-Pobre tata... tanto trabajo para nada- Suspira.
El atardecer lo envuelve y tiñe sus ojos de naranja.
La miseria que le pagan le alcanza para pan y mate cocido...Con ese calor desea tomar una cerveza.
Una puntada en su pecho, taquicardia y sufrimiento.
Lo viene a buscar su tata.
El llora... esta muriendo. Pero feliz le susurra:
-Hay tatita tanto trabajo para nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario