sábado, 25 de mayo de 2013
Todo lo resuelve la piel
Estaba tan arrepentida no haber pisado la casa de Alejandro capaz que el me levantaba un poco el animo y no salia a patear tachos, siempre uno es idiota en los momentos que tiene que ser consciente de su estupidez, pero no. No fui.
Después de ponerme tan dulzona y de sentir el verdadero dolor de saber que como un idiota se cayo de mi cama, se golpeo y se olvido. (si me hubiera pasado a mi...)
Decidí que nuevamente me mataría con uno, otro y otro cigarrillo, me serví un vaso y salí a caminar por la rotonda.
Estaban los vagos, siempre están los vagos, por alguna razón te arruinan la noche así que volví a mi cuarto y volví a la maquina, esa maldita maquina que te enferma la cabeza, cada corrección es un problema mas, porque cada letra puede ser reemplazada, quizás si hubiese sido matemática todo seria mas fácil.
Aun así podía hundirme en la cama , en su cama, no la de Sócrates que me dejo mirando para atrás, sino la cama que reconforta y no asfixia.
Me nervaba algunas veces pero cuando se escurría sobre mi y sonreía como diciéndome la realidad de su sensualidad, de su excitación incasable
sentía cada vez mas el placer de verlo sobre mi o de verme sobre el, ahí en ese momento
podía estar mas tranquila, sabiendo que todo era una gran farsa,
que tocaba salir a luchar.
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