domingo, 7 de julio de 2013

Dédié à ma petite amie Ana

Que no duda de mi coraje ni mi rudeza,
Que tiene coraje de tratarme como una mujer.
Anais Nin

Me ha soltado la mano, con ella van mis lagrimas.
Me aflijo y sé que la veré en unas horas.
Me aflijo, calle rota, me aflijo.
El silencio ahora no es música.
Me aflijo aunque cenaré con ella esta noche.
Hoy la vi radiante de engaños, sollozada, encabronada, potrilla de mal gusto.
Hoy se ha atado el pelo porque sus senos no son besados,
 aun así cuando se la percibe caminar, acentúa sus borcegos violetas,
sus caderas se mueven de lado a lado como un reloj,
su boca tana resume palabras revolucionarias.
Su cuerpo perfecto danza en la calle como si flotara.
Preciosa y blanca me despide en las trincheras de Buenos Aires.
Me aflijo porque  se que la veré esta noche ebria buscando compasión en mis brazos.
Nena, yo no soy el mejor ejemplo, por favor no te alejes que te quiero en la familia que hoy elijo tener.
Nena por favor no llores, que el mundo esta enfermo y necesitado de enfermeras como tú:
Locas, salvajes revolucionarias
que luzcan escotes
que intenten conquistar el mundo con pasión y bocanadas de hierba.

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