lunes, 26 de agosto de 2013

6 horas antes de dormir. Tu carne.

Antes de dormir te apareces, repentino relámpago, alunado, encantador.
Me refugio entre mis sabanas hoy me siento mía.
Miro hacia mis adentros, mi corazón es una roca...
A mi lado el cenicero, tus desvelos, la cocina.
Fuera de mi no encuentro placer. Dentro mio no llego a donde quiero.
La limitación de tus manos hacia mi es agotadora al igual que no oír tus suspiros, ni el latir de tu corazón por las noches, ni el vino, ni los cigarros, ni los adoquines de las calles que me gustaba caminar a tu encuentro.
Y aun así (salvando las distancias):
tus ojos por la tarde o por la mañana. Precisamente tus diminutos ojos lejanos
Son de las pocas cosas que me hacen sonreír en estos días largos e insólitos.


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