Aun así dormía, dulcemente, o fingía que dormía, mientras yo le observaba su delicado rostro.
Mientras le acariciaba las cienes en silencio para que no despertase, mientras yo hacia de mi vida y de la suya una juerga. En el vacío lejano del subconsciente ,se hundía.
Y yo, reía de lo absurdo que me resultaba su inmenso dolor, su inmenso miedo.
Andaba solo, total ya no importaba si las costillas se le astillaban en el estomago, porque los ojos de aquella amada caminaban por otros horizontes.
Sobre todo le volvía loco pensar en como hacia para desnudarse sin que sea para el, es decir...todo antes era para el. ¿Porque ahora habría de ser diferente?.
Accedió a jugar... a jugar con si mismo como cuando chico.
Se recostó en la cama, boca arriba , rápidamente se aventuro en un sueño, donde sonaba muy delicadamente una escala menor...un poco triste, pero agradable a su estado de animo.
Poco a poco todo su cuerpo se le empezó a desprender, primero una mano, después la otra, y así hasta que su cabeza estallo. ¡Ni un pelo siquiera le quedo!
Cuando ya solo era un pensamiento
Cuando ya no pudo preguntarle a los susurros
Cuando ya no oyó mas su voz.
Ahí supo que en sus manos yacía la sangre de su amada
que ya sin vida
vivía
en el recuerdo
de
un viejo dolor.
Que ya no era su amor
que fue música
que por fin se había ido.
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