V
Puedo deslizarme sigilosamente por la casa como un gato,
quizás lo soy.
Y tomar leche desesperadamente
Y ansiar la vida en silencio en el techo, sin decir ni una
palabra.
Gritar de placer.
Puedo sentir el miedo, cuando ataca, saben herir y medir mis movimientos.
Aunque caiga y caiga, soy como un gato, con varias vidas, ya
perdí dos o tres.
Puedo oírle el
chillido de dolor, que es un susurro, porque soy como un gato que se hace el
desentendido, pero sabe bien que ocurre.
Y me estiro entre sus piernas, para acomodarme en su regazo,
mientras le invento un cuento dulce, o entrecierro los ojos para dormir, para
descansar
Que cansancio la puta madre.
I
En ese tiempo se encontraba en estado de vigilia
constante, lo sabía porque su cuello
temblaba, sus dientes rechinaban, aunque me ocurrían sueños o más bien,
pesadillas tan tormentosas, sabía que él tampoco dormía.
Y me enroscaba en las sabanas,
Y me miraba dormido
Yo le temía.
Y le temo
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