Camine hacia sus ojos, y termino barnizandome la puta cara con olor a reo y tristeza. Gratuitamente, siendo poste de luz, otra vez,
¡que importaba!
La maleza se hacia carne otra vez.
Y al andar
solo quedaba respirar el aire fresco de las mañanas que había perdido
disfrutar de la gota de néctar que me daría, o dijo que daría.
Aun así me enloquecía la espalda pensarle sobre mi.
A pesar de su voz exaltada
y de las imágenes tumultuosas
me había vaciado las fuerzas
se las había robado con la boca.
Y así todo, recupere el aliento
y respire saber que estaba viva
y respire la agonía
y respire las sutilezas
y respire el cosquilleo desde mis tobillos a la cintura.
Y asi todo, mire mi rostro
y me excite

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