miércoles, 31 de diciembre de 2014

El ultimo manija.

[12 notas de un suspiro...]

VIII
Lo deje durmiendo, boca arriba, con una pequeña almohada entre sus dedos sobre el pecho, sus ojos entre abiertos que siempre miraban me echaron de ese calor.
Me levante, me calce la ropa y las yantas, y Salí a caminar.
Ya no me aguantaba el olor a pucho y las ganas de reventarme la cabeza contra la pared.

Subí al tren. Me senté. Me dormí. Me despertaron.

Ella. Una piba. El. Un pibe. Cinco hijos.

La lluvia se deslizaba por las ventanas, por adentro de mi cara y mi nariz y mi estomago, solo podía sentir la vibración del tren, que se hacía tonalidad y acorde.

Intentamos cerrar la ventana. La lluvia mojaba a los críos. Su cara estaba golpeada.


Mi pecho también.


III
Moría de ganas de gritarle, ya no soporto no entender la inteligencia.
O mirar allá donde no me llamaba
O fijarme en las pequeñas aberturas de sus ojos, por donde se colaba la verdad.
Moría de ganas de gritarle que lave mi  cabeza alborotada.
O que se vaya a la mierda.
O que venga corriendo porque no puedo dormir
ni pienso ya
en poder dormir.



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