domingo, 10 de mayo de 2015

Mujeres que leen sobre pijas.

No había tanto que decir, ni hacer
es mas no podíamos caminar como para hacer algo
o hablar como para decir algo.
No es tan especial, cojerse a alguien, es mas tampoco nos importaba.
Como repetidas veces terminábamos en esos bares donde hay mas canas que ganas de cojer
dormíamos en el abrazo de la siesta de la media mañana.
La flaca siempre tenia las medias rotas y sucias
y su habitación era un alo de caos, de horror, de sustancia a dolor.
Pero jamas olía mal, eso siempre me extraño.
A pesar de la resaca y las malas noches
siempre tenia ese perfume de mujer, justamente, hablaba con una piba medio rubia
que la mujer, tiene olor  a perfume de mujer.
La fortuna de mis bolsillos me abundaba una semana
y después todo era arroz y mucho pan
pero de las mejores panaderías
no vaya  a ser que la flaca se quiera poner a llorar.
Era sensible
como mis pezones.
Se masturbaba y lo mas gracioso era que me contaba de sus hazañas.
Que pensaría la iglesia de nosotras.
Cierra la puerta sin nunca golpearla
Es agradable y puedo confiarle mi vida
No había pija que se resistiera.
Aunque el mundo era mas profundo, 
ella tenia el cabello punk, la mirada transparente
y una borrachera que me dejaba sin aliento.

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