Nuestra relación siempre ha sido tensa, quizás porque queremos diferente o por que nuestros tiempos eran distantes.
La cuestión es que me había impactado el hecho de saber, de saberlo en otra mirada, de saberlo en otros obstáculos, idas y venidas que ya no me involucraban.
Quizás si yo hubiese mirado al costado, las situaciones se hubieran dado de otra manera. Pero no sucedió así.
Sucedió que el abismo de la frustración se metió por mi maldita ventana y me costo sueños terribles matarlo.
La incertidumbre de que quizás yo estaba en prendas menores en su almohada o que el placard resonaba en mi como canción de noche me atormentaba.
Cada noche me mecía en el abismo, en esa frustración e incertidumbre y me mordía los labios para no ir a lamerle los suyos.
Cada noche me mordí los labios pensando en los suyos, pensando en sus manos que se entremezclaban en mi cuerpo, ahh maravillosa sensación de placer.
Que delicioso.
Esa música sigue sonando en la sangre del blues,
esa música que son sus gemidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario