domingo, 17 de agosto de 2014

Porta ligas, una barriada sin consuelo.

Estaba extendido por su garganta, dejándola sin aliento, sin apetito, sin ganas ni de dormir, ni de estar despierta.
Se mecía por toda su laringe, era moho, era la nada misma, era vacio e infección.
Cuando el éxtasis se apoderaba de ella, no podía emitir sonido, cuando el miedo la paralizaba su voz casi no existía.
Su juventud se iría extinguiendo poco a poco.
Y el humo…ah…ese humo.

La iba a acompañar hasta el dormitar intenso.
Y el coñac vacío
Y su cuerpo dolido.
Su intensidad disminuida en melodías de los 40.

No hay comentarios:

Publicar un comentario