domingo, 31 de mayo de 2015

Los segundos que tardó en vestirse.

Cuanto tiempo gastado en las pelusas del pasado.
Las arañas que te rodean ya no son problema para mi.
Ya casi nada es problema para mi.
(miento)

Quisiera pronunciar todo esto en otro idioma, otra lenguaje
pero no se mas que hablar en estas palabras que destruyen.
No se mas, nene,
no se mas, solo amar
y romper casi todo a mi alrededor.

Todo este discurso ya no importa
porque hoy sonreís un poco mas.
Solo te quiero
furtivo entre mi ropa
en las laderas de mi espalda.

Quiero decir, toda esa mierda no importa
si estas en la cadera de esta alegría.
Quiero decir, todo eso no me importa.
No quiero saber que vas hacer mañana a la noche.
Quiero beberte hoy.

Toda esta sensación de ya no encontrar
y de ver los colores de cada una de las cosas
los sabores,
me hace pensar en cuanto tiempo perderé
Y cuanto tiempo queda  para pronunciarte todas las cosas
que no voy a poder decirte hoy pero que atesoro para
decírtelas mañana
Y cuanto tiempo queda para saber cuan profunda es
tu garganta.
Y cuanto puedes gemir.

lunes, 25 de mayo de 2015

Un segundo antes de que te largaras

"La vida no es de jugarse porque un bello dia se muere"
Clarice Lispector.

Un segundo antes de que te largaras de aquí la niebla era espesa, y el frío se escabullía entre mis pies.
Un segundo antes de que te largaras de aquí
la cerveza sabia helada
y tu risa era distante.

Ya no sabia como mirarte a los ojos, 
 aquellos ojos que estaban 
ahí me devoraban
b o c a d o 
a
b o c a d o.

Un segundo antes de que te largaras de aquí, yo te seducía lentamente hasta
abajo.
Un segundo antes de que te largaras de aquí, no me importaba si el sol brillaba
o si me dolía el pecho
o si tenia hambre
o si mis manos eran suaves.

Lo cierto es que, te atreviste a acariciarme el cabello.
Cómo no pensar en cada una de las yemas de tus dedos.

Un segundo antes de que te largaras de aquí
yo no sabia que estabas a mi lado.

Un segundo antes de que te largaras de aquí
ya hacías promesa de volver
y yo me venia con tigo.

lunes, 18 de mayo de 2015

Yo no queria beberte la piel

Una perdida, una despedida, un desencuentro
cosas que ameritan siempre un beso, un abrazo.

Yo no quiero terminar en el baño de su casa rogando no me descubran.

Hoy, creo, que movería los mares por algo de calor en mi espalda.

Algo que me haga tener sueño
y dormir para soñar
para soñar que ya no vivo tanto
o tan intenso.
Algo que me haga terminar a los gritos.
Y llegar l e n t a m e n t e
un gemido tenue emanado de mis lugares mas íntimos.

Sin embargo, estoy acá con cinco cervezas encima,
 con ganas de robarme un suspiro.

Me levanto no sé quien soy,
ni quien es ese hombre
ese hombre tan bello
que esta 
a mi lado.

Afuera
Un gato carronea con otro, despedazaron una paloma y me miran complicas.

Cierro los ojos, me desnudo nuevamente e intento huir a través de su piel.

martes, 12 de mayo de 2015

Ocho años sin tomar falopa.

A un poeta perdido de parque chas.

Me contó que hacia ocho años no tomaba falopa.
Afuera invadía el espacio una niebla tenebrosa.
Hacia frió. Mucho frío.
Y el hablaba de falopa, porque obviamente habia vuelto a ella.
A mi por lo menos me da alergia el polvo.
Me contaba de la torta de cumpleaños que era un dictamen de muerte, de las pastillas y los birulos,
de la joda.
Casi no hablo de sus amantes,  pero si se lo notaba herido.
Herido de lamer, y lamerse el dolor una y otra vez.
O de aspirarselo.
De esperar desnudo el amanecer
De esperar desnudo una vida entera
Sin embargo el amor estaba frente a sus ojos.



domingo, 10 de mayo de 2015

Mujeres que leen sobre pijas.

No había tanto que decir, ni hacer
es mas no podíamos caminar como para hacer algo
o hablar como para decir algo.
No es tan especial, cojerse a alguien, es mas tampoco nos importaba.
Como repetidas veces terminábamos en esos bares donde hay mas canas que ganas de cojer
dormíamos en el abrazo de la siesta de la media mañana.
La flaca siempre tenia las medias rotas y sucias
y su habitación era un alo de caos, de horror, de sustancia a dolor.
Pero jamas olía mal, eso siempre me extraño.
A pesar de la resaca y las malas noches
siempre tenia ese perfume de mujer, justamente, hablaba con una piba medio rubia
que la mujer, tiene olor  a perfume de mujer.
La fortuna de mis bolsillos me abundaba una semana
y después todo era arroz y mucho pan
pero de las mejores panaderías
no vaya  a ser que la flaca se quiera poner a llorar.
Era sensible
como mis pezones.
Se masturbaba y lo mas gracioso era que me contaba de sus hazañas.
Que pensaría la iglesia de nosotras.
Cierra la puerta sin nunca golpearla
Es agradable y puedo confiarle mi vida
No había pija que se resistiera.
Aunque el mundo era mas profundo, 
ella tenia el cabello punk, la mirada transparente
y una borrachera que me dejaba sin aliento.

Me afano las medias y se fue pero me dejo esta música que me lleva al cielo

Si escribiese todo lo que pienso probablemente, me sentiría en contradicción con todo lo que hago.
Son las ganas de reconocer una voz en toda esta mierda.
Ayer leía sobre toda la porquería de los ochenta, y el padre que nunca conoció.
Quizás por eso me gusta el blues, o el jazz, porque en  medio de todas las plumas de ser mejor
hay un dolor errante en cada una de las notas que pisa la guitarra.
Cada sonido que se desliza sobre la pista, o sobre las copas de los que bailan
es un dolor errante
asqueroso
de ese que se te mete por las medias y te coje hasta no dejarte respirar mas.
De cuando ves a quien no querías ver
o de cuando intentas llegar a  la nota que jamas vas a llegar.
Yo, por mi parte , solo escuchaba el silencio y la pulsación de cada succión en mi.
Me bebía cada uno de esos rostros elegantes
y me gastaba cada centavo en cerveza
y  chocolates para la paraguaya
que tanta inspiración me da.

martes, 28 de abril de 2015

Uno mas antes de dormir

Había bebido el jugo que quedaba en la heladera, que estaba rancio
y que sabia a moho y que ya habia dejado de ser naranja.
Pateo otra vez esa alfombra de la entrada, no sabia porque carajo estaba ahí, todos los días pensaba en tirarla. Aun permanecía ahí.
Después de haber apretado los dientes durante toda la noche, habia que trabajar temprano.
En las dos horas que tenia hasta el centro rememoraba cada segundo de su cuerpo, distante, cercano
rodeándolo por siempre
rodeándolo hasta dejarlo solo, completamente solo.
Que delicia seria que este ahí junto a el, pero nada iba a pasar.
Ella se paseaba de bar en bar, se paseaba de cama en cama
de sabanas ásperas, de puchos hasta la ultima seca.
Chupando una y otra vez esa pija que con tanto asco
habia aprendido a amar.
Y aun así le reclamaba su ausencia.

lunes, 27 de abril de 2015

Ellos saben que yo me voy sin saludar.

Intente cruzar avenida san martín,
pero quede del lado del bar.
Y ahí estaba otra vez, con las piernas bien estiradas, las medias mas finas que tenia, los borcegos negros, los cordones perfectamente enlazados.
Del otro lado, estaba el, risueño, perverso, escondido, dulce, sincero, pero oscuro.
Como he de saber si me miraba, o me tocaba en su mente, o me acariciaba sobre sus sabanas, sobre su almhoada alchonada.
Como he de saber que le gustaban los besos suaves en la espalda y en los brazos.
Como he de saber que después de las cuatro de la mañana ya no bebía, o que los puchos le dejaban ese sabor amargo que el detestaba.
Como he de saber que sus manos eran grandes pero suaves y que danzaba en mi una cierta melodía conjugada, maltratada por el aturdid de las calles.
De la estación federico lacroze, precisamente, donde ame y arme mi primera melodía atravesada por esa cortina de humo en mi cabeza.
Como sabría yo, que iba a vestirme e irme sin siquiera saludarlo.
Ellos deberían saber que yo no saludo, que me ducho con agua bien caliente, que desayuno
sonrío
y me voy
a comprar puchos
y caminar hacia mi vida

Que llegaste tarde, y te comió el cuello

No me cuentes que llegaste tarde, y que justo no habia nadie para convidarte fuego
y que tuviste que parar en un mercado
y que ahí estaba ella, con su pelo largo
con sus ojos tenues.
No me cuentes por favor, que el tren estaba demorado, que te tomaste otra linea, que te quedaste dormido
y que ahí estaba ella, con su pelo largo
con sus ojos tenues.
No me digas, no me hables de que te mamaste la vida
que te mamaron la vida
que te dejaste mamar.
No me cuentes, la puta madre, no me cuentes
que tu cuello rojo
no es el rojo de tu sangre,
de tu sangre de revolución
sino que son sus dientes afilados 
que lo desgarraron
y mi alma
y mi sangre
y mis medias.
No me cuentes por favor que es ella , la que estaba ahí 
con su pelo largo
con sus ojos tenues,
la que hoy en esta ronda de whisky
se pasea entre nosotros
y nos tienta al amor.

domingo, 12 de abril de 2015

Ypacaraí, y el delirio de la paraguaya.

Me secó la ropa, un gran gesto para un adicto a la cocaína, lo aprecie.
Se lo veía alineado y yo sumamente preocupada por el mundo de allá afuera,
deseando ese día.
El cielo se veía celeste y hacia un calor que rajaba la tierra.
Desnuda cocinaba porque hacia días que no comíamos decente.
El solo se dedicaba a mirarme porque yo era un objeto, su objeto delicado.
Casi tenia que rogarle que me tocara, me veía frágil, a pesar de mi fuerza.
La paraguaya decía que lo único que importaba era que nadie cantaba como yo la flor de ypacaraí, pero a mi me parecía muy delirante lo que decía, puesto que siempre me alagaba ebria.
En fin, seguía buscando una espalda donde descansar mi cabeza y mis manos.

Sus sabanas grises.

Se me cae la nariz: Bebo el té. Como el pan. Escucho a mi madre decir y hablar del feminismo, a mi padre que pinta la entrada de mi casa para ella, porque si no existiese, su vida. ¡Su vida no tendría sentido!
Yo tiemblo en silencio,
Nadie tiene que saber del insomnio.
Nadie sabrá de las atroces pesadillas.
Nadie conoce sus ojos bastardos, sus uñas carcomidas.
Cómo explicarle que yo viajaba una hora y media para chuparle la pija.
Me iba de su casa triste, porque sabia que no existían sus manos, ni las caricias.
Al azar, elegía un bar.
Ellas siempre me estaban esperando, me cuidaban, hasta algunos días me decían que hacer.
Mis chelas queridas, trigueñas, negras, rojizas.
Que placer



sábado, 11 de abril de 2015

Un polvito, un tirito.

En una esquina me levantaba la pollera, como si yo hubiese sido la que estaba sentada a su lado, en su auto.  Aunque, claro, el no era.
Yo estaba en otro lugar pensándole las sienes.
Me masturbaba porque el jadeaba y lo hacia porque yo lo provocaba,
Aunque…era igualmente aburrido, como cuando el colectivo no se acerca a la parada en la madrugada.
Al amanecer, me adentraba entre sus brazos, y me apretujaba en su pecho, pero rápidamente yo le quitaba la piel.
El era una estrella de rock, nada le importaba demasiado.
Los polvos.
Los polvos que me conmovían.
EL era eso, un polvito.

Un tirito.

Frotándose.

Yo entendía que era el final, cuando miraba mis manos distantes de esa fiera ardiente
que revoloteaba en mis venas.
Que no era yo, ni el, ni el vino, ni tampoco el pasaje del avión a Madrid.
Era su cuello, se que siempre lo repito,
pero es y sera mi vicio.
Y el vino, el buen vino
 ¡Eso también!
Se me flexionaban las rodillas al mirarle, también cuando viajaba en el tren urquiza yendo al trabajo
cuando caía de sueño
de no poder dormir
y querer hacerlo
noche tras noche
terminando así, entre las sabanas acariciándome dulcemente
buscando ahí lo que me faltaba en los ojos.

viernes, 27 de febrero de 2015

12 Notas de un suspiro....(II, IV, V)

II
Me fortalecía la espalda.
Como cuando la música era mi música

Como cuando el verano me doraba la piel.

IV
La falopa
El once
Mi miedo
La clase que me tortura
La vida que ya no era vida y mis putas ganas de recuperarme.

V
Las palabras que no valen, cuando se mira de frente
Los acordes que no valen, cuando se rompen las cuerdas
Me agito.
Se agito.
Fuerza en los tobillos
me he parado otra vez.
Cuesta entender
que hacia 
donde estoy ahora.
Que mierda.
Ya se fue.
Que mierda.
Estado:
Nulo.

La paraguaya, el insomnio y su voz.

Con esa fachada de tanguero herido
Con ese caminar distante, despacio y su voz que todo lo puede.
Me ofrecía hundirme en el café de sus ojos.
De día me desplomaba sobre la lectura, las idas y venidas.
De noche me deslizaba lentamente por mis sabanas rojas, queriendo huirle a la cabeza. 
Hoy ya puedo dormir
Hoy ya puedo comer
Hoy ya puedo sonreír.
Aunque no deje los puchos, ni su vicio.
Aunque no deje el aroma de su susurro.
A las puteadas con el sol, descubrí que me importa un carajo que camine, pero me molesta saberle a mi lado.
A las puteadas con el sol, lo único que hicimos fue fumarnos hasta los cartones.
A veces creo que se pasa todo.
Y me inmovilizo ante cualquier movimiento
creyendo que aprendí a caminar.
Otra vez, termine en la florería con la paraguaya y nuestros lamentos
hechos carne
nuestro sudor en la frente
y la rabia que me quiero extirpar
no se va nunca.

miércoles, 28 de enero de 2015

Carta a mis compañeros que no saben quien soy

Quisiera decirles que existe una posibilidad,
una mínima posibilidad.
Una en millones de que sus cuerpos cansados no mueran en el deposito, o que mi cuerpo cansado no caiga desde las alturas hasta los cajones de verdura
y quede ahí tirada entre la cebolla podrida.
En el descanso el uruguayo me decía por lo bajo que no quería morirse ahí adentro,
mientras nos fumigaban, nosotros comíamos pan y bebíamos café.
Como puede ser, compañeros, que el negro tenga que padecer la incertidumbre de no saber si esa noche vuelve a su casa o no porque la heladera esta rota.
Oír su lamento vomitado por teléfono,
oírlo susurrarle a la mujer que otra vez se tenia que quedar, me dejo sin aliento.
Y cuando los miro a los ojos se que la única urgencia en ese maldito lugar es la organización.
Esta noche, compañeros, no podre dormir, porque en mi suenan las palabras del negro
"Me tengo que quedar otra vez"
Sus ojos rojos al borde del llanto se paralizaron cuando le repetí que todo esto estaba mal.
No se trata de entregar el culo mientras el delegado, el burócrata asqueroso esta en su casa,
No se trata, compañeros, de entregar el culo mientras la patronal brinda en sus juntas.
Se trata de que entreguemos el sudor y la sangre, la sangre bien caliente a la organizacion.
Compañeros que no saben quien soy, ni de donde vengo ni hacia donde voy esta noche los saludo desde mi humilde lugar, con el corazón
y las arterias
y los pulmones
entre las manos
No tenemos nada que perder, porque son mas las cosas que vamos a ganar.
Por nuestro salario, por nuestro aguinaldo, por las vacaciones, por la libertad sindical, por los tercerizados, contra la persecución, por las licencias, por la comida, el descanso, la ropa y los materiales de trabajo
Por todo eso y mas
Compañeros, luchar, vencer, obreros al poder.


martes, 20 de enero de 2015

XXII

[12 notas de un suspiro...]

La frescura de la mañana me habia sorprendido, y era todo un acontecimiento porque ya nada me sorprendía.
Los pájaros, las pestes, las guerras, los asesinatos, el sol, los cuartos, 
nada definitivamente me asombraba, 
¿Se habia ido con el asombro tal vez?


Me atacaba un atroz dolor de garganta, de toda el agua helada que habia bebido el día anterior,  mas las constantes salidas y las corridas
y la cerveza.

Y lo oía gritar adentro de mi cabeza, como si fuera la primera vez.
Su voz ronca y grave, la sutileza de los deseos. 
Ah...¡Todo intacto en mi mente!

Ella me susurra su dolor desde el desván de su casa, 
la princesa ha crecido.

Mi madre me hablaba de todas las idioteces del mundo, de las conspiraciones, de los juegos, de la guita.
Me atormenta pensarla de verdad, creyendo la verdad que era  mentira.

Me atormenta saber que yo solo quiero ir por otra copa, 
y que aun así me siento bien,
 lista para enfrentar el final,
 lista para saberlo todo
lista para garcharme el dolor 

Ya no me asustaba mirarle a los ojos.
A excepción de cuando me devolvía la mirada
castigándome 
Con sus ojos cansados 
pesados. 


miércoles, 14 de enero de 2015

La dama desnuda.

La agenda dice importante y se que no hay nada en ella mas que horarios y números
que no me van a servir
cuando este sola
en la hora
de mi
muerte.
O en la hora pico en el tren rápido rogando
la muerte.
Ella se encuentra tumbada de calor en sus aposentos, como una verdadera dama de la corte real.
Sus senos voluptuosos, sus grandes caderas, su sonrisa
los rizos cayéndole por las mejillas, como si fuera sagrada.
Yo inútil, aun, me quemo las piernas con ceniza de tabaco y ansío el momento de migrar a una montaña, o una cascada.
¡Si! una cascada que me asfixie las heridas y me saque la mala música de los oídos
o los placeres irremediables que me persiguen como los martillos del piano.
Bebo un vaso de gaseosa para aguantar las ansias de escupirle los ojos.
Quizás así no se encuentre tan ciego y yo tan sometida a sus labios.
El calor me penetra
otra vez necesito un trago para volver a imaginar
su grave voz en la ira.

martes, 6 de enero de 2015

Otra copa por favor.

Entre la lluvia, veía como se deslizaba su sexo mecido en las hojas
Y lo imaginaba moverse hacia mi,
Lo imaginaba bajando por mis tobillos
Sentía un aire frío en mi cuello, que se adentraba en mis ojos y producía

llanto.

Ya no era real. El aire frío. La crueldad.
Me despertó.
Me halle en el jardín de mi casa, tratando de encontrarme las manos
mis manitos gastadas.
Ayer recordaba el olor a café colombiano
la sensación de su espalda
su aire europeo
su acento español
su valija y la profunda alegría de verlo partir
a buscar su vida.

lunes, 5 de enero de 2015

Las señoras solas.

A Carolina.

Descubrí que las señoras van a los mercados a hablar con los repositores, porque no hay un carajo mejor que tengan que hacer
o porque las han dejado solas
o porque ya nadie se acuerda de ellas
o porque el gato no habla
o porque su sangre se va enfriando día a día.
Y cuando te dispones a descansar ya tu cigarrillo tiene que estar terminado.
Me había visto inmersa en el sabor que anhelaba, ya no sabia para donde mirar
descargaba cajas, y guardaba.
No tenia porque hablar con nadie, tenia esa ventaja. Aun así me sentía sola.
Nunca me había molestado estar sola, ya era costumbre, pero ese día particular
necesitaba un trago, un cigarro, un abrazo, un amigo, un perro, una boca
una espalda
una mano
su mano
su espalda.
Su calor al dormir, o algún calor al dormir. Porque mi sueño no era constante, ya casi nunca me acompañaba.
Necesitaba la sensación de que alguien dormía a mi lado, de alguien velando por mi.
Me sentía un bebe.
Hasta que fui por un trago, como dijo la paraguaya, 

"los borrachos nunca lo estamos lo suficiente"

Volqué mi cuerpo herido en su cama, 
Ella era mucho mejor,
Ella me ayudo a llorar.